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Adolfo Kolping

Su legado para todos nosotros es la obra de su vida!

Adolfo Kolping, nació el 8 de diciembre de 1813, en Kerpen, un pequeño pueblo no muy lejos de Colonia. Su padre, Peter Kolping, era un pastor de un agricultor acomodado.

 

“En la escuela Adolph Kolping demostró ser un estudiante capaz, aunque su familia era pobre y no podía solventar su educación, no cesó en su deseo de superación.”

 

A la edad de 23, después de haber trabajado durante diez años como zapatero, entró en la escuela secundaria. Adolfo había sido un niño enfermizo. Pero a pesar de este hecho, se las arregló para completar su educación en un tiempo récord.

Era el deseo de Adolph Kolping ser sacerdote. Durante sus años de escuela secundaria se fue dando cuenta de su vocación y lo que iba a ser su papel en la vida. En el verano de 1841, comenzó sus estudios de teología en la Universidad de Munich. El 13 de abril de 1845, Adolfo Kolping fue ordenado en la Iglesia minorita en Colonia. Sin embargo, justo en la víspera de su ordenación su padre murió, el día feliz que iba a ser compartido entre padre e hijo era un lugar de tristeza.

En su primera asignación en Elberfeld conoció Gragor Breuer, un maestro de escuela que había establecido una organización para jornaleros. En 1847, Adolfo Kolping fue elegido Praeses de esta asociación. Él tenía la intención de llevar una vida académica, pero su trabajo con los jornaleros le hizo darse cuenta de que Dios lo había llamado a dedicar su vida y esfuerzos para los jóvenes y sus organizaciones.

Una transferencia a Colonia en 1849 le permitió ampliar la organización de los jornaleros. Como rector de la catedral, Adolfo Kolping tenía más tiempo para dedicarse a viajar y a escribir artículos, lo que le ganó el reconocimiento como escritor y periodista. A través de su ejemplo y de los esfuerzos de la organización de los jornaleros creció. Para 1865, se habían establecido más de 400 grupos locales de la organización de los jornaleros y se que funciona en toda Europa y en América.

En 1862, Adolfo Kolping fue puesto a cargo de la Iglesia minorita. Su devoción a su vocación y su determinación para continuar su trabajo le hicieron descuidar su salud, un factor que puede haber contribuido a su muerte temprana, a la edad de 51 años, el 4 de diciembre de 1865. Padre Adolfo Kolping fue enterrado en la iglesia minorita, una iglesia que había salvado de la demolición.

El 8 de agosto 1906, el arzobispo de Viena, Anton Joseph Cardenal Gruscha, un amigo de mucho tiempo y confidente de Kolping, dio el primer paso hacia la canonización de Adolfo Kolping. Le entregó una petición detallada al arzobispo de Colonia, cardenal Fischer, para el inicio del proceso de beatificación. Sin embargo, las circunstancias de los tiempos – tanto políticos como religiosos – no permitieron que el proceso continúe. Después de la Segunda Guerra Mundial se retomaron estos esfuerzos y, finalmente, el 22 de enero de 1991, el Papa Juan Pablo II firmó los documentos para su beatificación. La ceremonia de beatificación tuvo lugar en Roma el 27 de octubre de 1991.

Durante su visita a Alemania en 1980, el Papa Juan Pablo II visitó la tumba de Adolfo Kolping en la iglesia minorita en Colonia. Al referirse a la importancia de los bienaventurados y los santos en nuestra vida, dijo:

 

“Necesitamos modelos como Adolph Kolping en la Iglesia de hoy.”

 

Estas palabras de nuestro Santo Padre expresa precisamente el propósito de la beatificación de Adolfo Kolping.

Su legado para nosotros es la obra de su vida, sus ideales y metas, pero lo más importante, su propio ejemplo en el reconocimiento de su vocación, al hacer un compromiso personal con su llamado y llevarla a su cumplimiento.Ningún obstáculo es demasiado grande para superar si tenemos fe, trabajamos duro y estamos dispuestos a hacer sacrificios.