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MENSAJE SOBRE LA CUARESMA

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De: Reina Delgado Castro

Tradicionalmente sabemos que hay tres actuaciones concretas: la limosna, la oración y el ayuno. Debemos valorar esas prácticas, no debe ser algo obligado, sino que tiene que salir del corazón, tiene que ser la expresión del deseo de renovarse en la fe y la vida cristiana.

La Iglesia Católica convocó en la celebración del Domingo de Ramos, en el inicio de la Semana Santa, a dejar el odio y practicar el perdón y la reconciliación.

La Semana Santa es un momento para reflexionar, meditar y pensar sobre lo vivido. Analizar lo que hemos logrado, a quien hemos ayudado, para agradecerle a Dios por nosotros y nuestra familia. Es un momento para plantearnos nuevas metas, nuevos sueños y rezar para que Él nos de la salud y fuerza para poder lograrlos.

Uno de los ejemplos que nos dio Jesús durante estos días que podemos citar es el de mantener la dignidad al enfrentar las mayores tribulaciones, el perdonar la traición por comprender la debilidad, mantener la ecuanimidad ante los mayores retos, comportarse compasivamente hasta con sus mayores enemigos.

Si hacemos aunque sea un pequeño esfuerzo por imitar el ejemplo de Jesús en nuestras vidas, estaríamos dando grandes pasos contribuyendo al acercamiento de la humanidad para unirse en una sola raza, donde todos los hombres seamos hermanos y nos miremos los unos a los otros como iguales, reconociendo al Cristo interior en cada uno de nosotros

Ha terminado la cuaresma, el tiempo de conversión interior y de penitencia, ha llegado el momento de conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Debemos estar con el corazón dispuesto a volver a Dios, con el ánimo de lograr un verdadero dolor de nuestros pecados y un sincero propósito de enmienda para corresponder a todas las gracias obtenidas por Jesucristo.

Los contratiempos que se nos presentan como ser: calumnias, disgustos, problemas familiares, dificultades económicas, servirán para identificarnos con el sufrimiento del Señor en la pasión, sin olvidar el perdón, la paciencia, la comprensión y la generosidad para con nuestros semejantes.

Vivir la pascua es creer en la esperanza, nuestra propia superación de cada día. Aceptar a Dios, Dios que se hace presente y está en cualquier persona o acontecimiento o en cada uno de los sacramentos. Y aceptar su palabra, su regalo, su providencia, su amor.

Dejarse renovar y recrear. Dejar que el Señor resucitado exhale su aliento sobre nosotros, su Espíritu creador, ser capaces de nacer de nuevo.

Ser capaces de alimentarse con “los panes ácimos de la sinceridad y la verdad”.

Esto es la Pascua: un amor más fuerte que la muerte, el fuego que consume todas las ataduras, libertad definitiva, la paz como un torrente que inunda, la perfecta alegría.

Como padres también es importante vivir cada día de la Semana Santa intensamente, hablando y reflexionando con los hijos sobre lo que se conmemora en cada ocasión.

De igual forma es importante participar en familia de las diferentes actividades como ser la visita a los monumentos y las procesiones.

A toda la comunidad kolpinista hacerles llegar este mensaje de reflexión para que día a día seamos mejores  mirando siempre como ejemplo también a nuestro beato Adolfo Kolping.

Gracias.

 

 

Presidenta Nacional Obra Kolping Bolivia