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CORONAVIRUS EN BOLIVIA ¿CÓMO VIVIRÍA EL PRESENTE, ADOLFO KOLPING?

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CORONAVIRUS EN BOLIVIA

¿CÓMO VIVIRÍA EL PRESENTE, ADOLFO KOLPING?

IDEALIZANDO AL BEATO DESDE COCHABAMBA

Lic. Ramiro Mancilla C.

Pese haber transcurrido más de un siglo y medio, nuestro fundador, el Beato Adolfo Kolping, no deja de inspirar nuestro sentido común de conceptuar la vida de manera profunda, sencilla y de agrado a los ojos de Dios. Sin duda, nos dejó un legado de enseñanzas y experiencias de vida, como por ejemplo el haber pospuesto sus propios intereses y sus propias necesidades ante situaciones adversas como las que vivimos actualmente los bolivianos; y el mundo entero, con la pandemia del Covid-19.

COMPLEJIDADES Y DISYUNTIVAS DEL AISLAMIENTO SOCIAL

El impacto a nivel mundial por efecto del nuevo coronavirus es implacable en todos los ámbitos. La pandemia arrasa con las formas de vida, la economía, desempleo y en definitiva, una crisis social en la alimentación y sistemas de salud.

El enfoque y la forma de confrontar la pandemia son diversos en cada región del mundo, así como  las estrategias de combatir la crisis en medio de complejidades y disyuntivas: priorizar la vida o la economía. Los países más poderosos aún debaten posiciones mientras suben las estadísticas de contagios y muertes. La pregunta es, si el impacto fue tan desastroso para el “primer mundo” ¿qué le depara el futuro a américa latina?.

A nivel mundial, el debate inmediato para contener el virus mortal pasa por medidas de aislamiento social total o moderado, básico distanciamiento social, promoción de higiene, agresivo encapsulamiento social, etc. Muchas de estas son recomendaciones de la propia OMS pero ¿funciona de la misma forma y con los mismos resultados para todos los países?, ¿contará en algo la propia economía, la tecnología, la infraestructura en salud, la estructura social, las tasas de empleo, las tradiciones, la cultura y el nivel de educación y disciplina de una sociedad?.

El 22 de Marzo Bolivia ingresó en una cuarentena total ante el incremento de infectados por el coronavirus. Como medidas coercitivas para su cumplimiento; al confinamiento forzoso, el gobierno dispuso la movilización de la policía y el ejército boliviano.  Como también sanciones como detenciones, multas económicas y hasta 10 años de cárcel para infractores de la cuarentena.

Para quienes seguimos a Kolping y experimentamos por primera vez una pandemia, es difícil asimilar esta realidad de aislamiento, distanciamiento familiar, sensaciones de inseguridad y un sin fin de temores. En medio de un bombardeo mediático globalizante de información y desinformación sobre el tema, se visibiliza la fragilidad del supuesto poder de los países más “ricos” del mundo develando el espíritu del sistema que antepone el valor de la economía antes que la vida. Tendrán sus razones.

Generalmente son los riesgos y miedos comunes de las personas que acercan más a Dios. La vida está en juego y hay que acordarse de él. Aunque en situaciones “normales” el mundo olvida; o no quiere ver, que no sólo el coronavirus mata al ser humano. La propia OMS registra más de 56 millones de muertes al año por causas distintas de enfermedad que son tratables. Pero no profundiza datos, no menciona los millones de muertes producto del dengue, las drogas, el alcoholismo, el hambre, la pobreza, las guerras, el uso de transgénicos y los efectos de la contaminación. Estas causas reales y escalofriantes cifras no son visibles en la agenda de los medios de comunicación. En definitiva, el valor de la vida, la ausencia del amor al prójimo y la solidaridad no son parte de las estadísticas en el mundo moderno.  

Sin embargo, el amor al prójimo y capacidad de sentir con los demás no tenía límite para nuestro fundador. Esto se vio por ejemplo; según la investigación del Dr. Michael Hanke,  cuando en algún momento durante sus años de estudiante de enseñanza media Adolfo Kolping cuidó a un compañero enfermo de viruela, sin preocuparse por los riesgos que corría su propia salud y relegando sus obligaciones escolares a un segundo lugar. Otro ejemplo fue la manera decidida en que enfrentó, en 1849 en Colonia, la epidemia del cólera inscribiéndose inmediatamente como voluntario para asistir pastoralmente a los enfermos y poniendo en peligro; con esto, la existencia de la recién fundada “Asociación de Jóvenes Artesanos” de esa ciudad y así también el futuro de toda su obra. Ante los reproches de sus amigos, se justificó diciendo sencillamente que en ese momento los enfermos eran sus prójimos.

Idealizando a Adolfo Kolping en nuestro tiempo, nos preguntamos ¿cuál sería la actitud que asumiría en relación al actual sufrimiento por la pandemia que atravesamos?. A sabiendas de su firme decisión; en aquel entonces,  de afrontar una pandemia altamente mortal para su época como era el cólera. Salió de su casa y fue al auxilio de sus semejantes, sin importarle su propia vida estoy plenamente cierto que si hoy Adolfo Kolping estuviera con nosotros, su actitud sería la misma o mucho más.

A Adolfo Kolping no le bastaba con una solidaridad meramente verbal. Para Kolping contaba siempre la situación concreta, en la cual alguien necesitaba su ayuda y su cariño. Sin duda, hoy estaría rompiendo la cuarentena en las calles, en las casas humildes y asistiendo a los marginados, animando y llevando un pedazo de pan a los que no tienen para aguantar un prolongado confinamiento. No contento, ahora mismo estuviese al lado del enfermo moribundo en una sala de terapia intensiva escuchando y viendo al caído luchando en su afán de vencer la enfermedad. O quien sabe, asistiendo y oyendo las últimas plegarias de quien necesita acercarse a nuestro creador.

Imagino a Adolfo Kolping hoy fuera de su casa, abandonando su confort; si lo tuviese, inconforme con la situación de miseria que arroja la soberbia de los políticos y burócratas que desde un cómodo aposento no se cansan de adjetivar a los que no cumplen con la cuarentena y van a la cárcel por buscar un plato de lentejas para alimentar a su familia.

Sí, no cabe duda que en estos momentos, Kolping estuviera del lado de la gente que no recibe un salario fijo mensual, de las personas que viven de un ingreso informal diario producto de un pequeño comercio, de la señora que a diario ambula por las calles vendiendo dulces, papel higiénico, gelatinas o periódicos. No se separaría del taxista, del plomero, del albañil, del sastre, del mecánico o de los niños que a diario limpian los parabrisas de vehículos en las esquinas de las principales avenidas.

Ante la disyuntiva de los pobres, el Padre Adolfo Kolping tuviese una respuesta consecuente con lo que predica y hace. Primero se preguntaría asimismo ¿cómo quedarse en casa con el estómago vacío?

El Dr. Michael Hanke y su reflexión sobre la “Idea de Adolfo Kolping”, profundiza no solo sobre la persona sino, Adolfo Kolping se nos presenta como un hombre que en su manera de vivir y actuar refleja las sólidas convicciones religiosas que fueron características de su familia: la humildad, el apego a Dios, la oración y el actuar en consecuencia.

Dicho de otro modo, el accionar de Kolping sacerdote, no se encierra en la impresión de “cumplir con su vocación” o “cumplir con su deber”, asumiendo una actitud más bien pasiva o fatalista ante las oportunidades y las dificultades de la vida. Al contrario, él actuaba y no aceptaba los conformismos. Para él era tan importante la oración como el estar presente físicamente haciendo las cosas.

Kolping mismo dijo: “No hay que preguntar por los costos”, cuando se trata del cumplimiento del deber. Liberarse de las responsabilidades solo “depositándolas en las manos de Dios”, habría sido; precisamente, el colmo de la irresponsabilidad frente a la vocación y el deber.

Por esta razón y por muchas más, Kolping estuviera ahora en las calles junto a los pobres que tienen el deber de  alimentar a sus hijos. De ganarse el pan del día honradamente antes que delinquir y pedir limosna. Cumplir con el regalo de Dios de conservar la vida, la familia y la dignidad de ser humano aun estando consciente del peligro y los riesgos de salir de casa y contraer el virus. Aquí la COMPLEJIDAD Y LA DISYUNTIVA, de aprender y comprender juntos una situación como la que vivimos. Sin estigmas y slogan que repetimos porque los medios de comunicación así lo agendan.   

KOLPING SOLIDARIO – COMUNIDAD DE AMOR AL PRÓJIMO

La comunidad Kolping en Cochabamba – Bolivia intenta seguir el ejemplo de Adolfo Kolping. Los grupos de autoayuda, denominados Familias Kolping, se constituyeron en familias de verdad compartiendo la oración y poniendo en práctica el “actuar” como lo hizo nuestro fundador. Respetando racionalmente las normas de distanciamiento pero juntos cumpliendo el deber de la tolerancia y solidaridad. De esta manera las asociadas se organizaron  para ejercer los principios y valores de Kolping. Lograron recolectar alimentos y entregar; los mismos a asociadas que no pueden aguantar tantos días de cuarentena con el estómago vacío,  que atraviesan la carencia en sus hogares. Con la confianza en Dios, se dieron modos de salir a las calles para realizar las entregas. De esta manera, como dijo Adolfo Kolping, si uno tiene confianza en Dios no es abandonado a su suerte.